Desde Pequeña, El Sonido De Mi Propio Nombre, &039;Elena&039;, Siempre Me Pareció Algo Más Que Una Simple Etiqueta. Recuerdo Una Vez En La Escuela, Cuando La Maestra Nos Pidió Investigar El Origen De Nuestros Nombres, Y Fue En Ese Momento Que La Curiosidad Se Encendió En Mí, Descubriendo Que Detrás De Esas Letras Había Una Historia, Un Deseo Y Una Pequeña Chispa De Mi Identidad Que Mis Padres Habían Sembrado Mucho Antes De Que Yo Naciera.
Más allá de ser meros identificadores en un certificado de nacimiento o en una conversación casual, los nombres son portadores de un significado profundo, una esencia que a menudo pasa desapercibida en el ajetreo diario. Son la primera palabra que nos define, el eco de una elección cargada de intenciones y la primera melodía que…
