Recuerdo La Primera Vez Que Mi Abuela Me Contó La Historia Detrás De Mi Nombre, Y Cómo Eso Cambió Mi Percepción De Quién Era. Hasta Ese Momento, Mi Nombre Era Solo Una Etiqueta, Pero De Repente Se Transformó En Un Legado, Un Puente Hacia El Pasado Y Una Parte Intrínseca De Mi Propia Historia Familiar.
Más allá de ser una simple designación para identificarnos, un nombre es un universo en sí mismo. Es el primer regalo que recibimos al nacer, una herencia que nos precede y que, a menudo, encierra las esperanzas, los sueños y los deseos de quienes nos lo otorgan. Cada nombre lleva consigo un peso cultural, histórico…
